Todo castellano lleva un eslavo en su corazón, en su hígado. Junto con Japón e Irán es la región del mundo con la que me siento más identificado formalmente, espiritualmente. Sus tinieblas interiores son mis tinieblas interiores, su tormento existencial es mi tormento existencial. Durante décadas la literatura y el cine de la Europa del Este fue mi hoja de ruta, mi destino, ya no tanto, he vuelto al seno materno, mejor dicho, me he reconciliado con el seno materno. Si algo define esta parte del mundo es la crudeza, la desnudez expresiva, lo que algunos definirían como trascendental, dejémoslo en visceralidad racional, valga la paradoja. Probablemente será la antolejía que menos me cueste hacer porque el corpus subjetivo es amplio, son cinematografías que tengo rastreadas en profundidad, y la actualidad, como en el resto de países, depara escasas sorpresas, iluminaciones. Probablemente será la antolejía que más me cueste afinar porque el número de obras maestras es abundante, abrumador. Opto por la definición amplia de Europa Oriental, es decir, la que incluye las repúblicas bálticas, Kazajistán y Turquía. Luego 18 países: Armenia, Azerbaiyán, Bielorrusia, Bulgaria, Eslovaquia, Estonia, Georgia, Hungría, Kazajistán, Letonia, Lituania, Moldavia, Polonia, República Checa, Rumanía, Rusia, Turquía y Ucrania. Quien piense que va a haber una abrumadora mayoría de cine ruso, que se vaya olvidando, no son el ombligo del mundo, ni tan siquiera en cine, a pesar de la estúpida adoración que siempre le ha tenido la crítica y la paracrítica española, no digamos la francesa. Europa del Este es el paraíso del corto, del documental poético, y se notará en esta antolejía más que en ninguna otra.
Si solo vais a ver 100 películas en toda vuestra vida, tendrían que ser éstas. Aquí está todo el cinematógrafo, toda la vida, en su esencia formal más pura, potente. Sin haberlas visto previamente nadie debería cometer la elegía de coger una cámara para rodar sus propias películas. Cualquier intento de nueva ola en los próximos 50 años, cualquier amago de resurrección del cine español, solo puede partir de aquí, el vehículo formal perfecto para encauzar, sublimar, el casticismo. Con diferencia la antolejía más redonda, imposible mejorarla, actualizarla. Y no, no falta ninguna película soviética, he podido constatar, con alegría y alborozo, que la maniquea cinematografía rusa (muchas de mis películas favoritas hacía décadas que no las veía) es la más hipersobrevalorada del mundo, fruto de la maquinaria de agitación y propaganda subvencionada del comunismo, del marxismo, la polaca, la checa, la húngara, son infinitamente superiores, a todos los niveles, también en el contenido, y mucho más desconocidas. Quitaros las orejeras, y disfrutarlas como perretes, abandonados.
Descarga gratuita en PDF:
https://mega.nz/file/2bJnRTJQ#E_b4e-gnJyfD4hdYF17eydcIWEqsvJUJYBA67ju61XM
P.D: Me he visto obligado a actualizar la antolejía de mujeres, desconocía que Virve Aruoja era una mujer. Ahora sí, es intocable, si algún día aparece una gran película realizada por una mujer tendré que empezar una segunda parte, me sería imposible quitar ninguna de ésta.
https://mega.nz/file/zCoQUJgZ#PkcEZ6GHNuoqR7DlTudHfAREodlalwqr2eBcwgnCHGo
¿Salvarías de la quema de este siglo las películas de Alexey German Jr.?
ResponderEliminarA falta de volver a verla, creo que solo salvaría la primera (ya veremos si entra).
ResponderEliminar¿Se te han caído Little Valentino y La Anunciación de András Jeles? Fantástica lista, por cierto. Un gran trabajo.
ResponderEliminarNo se me han caído, de hecho Valentino ha crecido, pero ahora considero que estas 100 son más redondas. 100 parecen muchas, para 18 países muy pocas. Con Italia, Francia, España, habrá menos descartes dolorosos, y también menos novedades.
ResponderEliminarUna lista sobre el cine del Este en el que solo hay una película de Tarkovski, el director más influyente de todos los tiempos, y ninguna de Kalatózov me parece una mierda.
ResponderEliminarA Kalatozov, al que he admirado mucho, pasado, le quitas la pirotecnia cameril, que ha envejecido mucho, y sus películas se quedan en nada, el contenido es para niños con retardo, como el 99% del cine soviético. En cuanto a Tarko es, junto con Rossellini, el director más sobrevalorado de la historia del cine, puro esteticismo publicitario, de hecho de las 100 la suya es la que más pende de un hilo, una firme candidata a la expulsión. Y no es una cuestión de gustos, objetivamente es mediocre, pura impostura estética. Si te gusta la coprocinefilia marxista es tu problema, no el mío. Un abrazo.
ResponderEliminarPor curiosidad, ¿el cine yugoslavo y sus diferentes países no entra más por gusto o es que es para otra lista?
ResponderEliminarOficialmente la ex-Yugoslavia no entra dentro de la definición canónica de Europa Oriental, más bien en la indefinida Europa Central.
ResponderEliminarNo sé si te pasas por el blog de Jesús Cortés, te han mencionado en los comentarios de la última entrada.
ResponderEliminarCuánto honor. Hace años que no me paso, sólo leía los comentarios, digamos que tiene un criterio algo errático e inconsistente.
ResponderEliminarP.D: Ya lo he visto, no sé hasta que punto es un halago que te incluyan en una lista de blogs favoritos junto con Lombardo o Cortés, es un regalo envenenado. No sabía que había muerto David Flórez, lo lamento, le perdí la pista hace años, no solíamos coincidir en gustos, y eso que era de los pocos que no menospreciaba la animación y el anime, algo muy común entre los cinéfilos más acomplejaditos de superioridad.
Suelo coincidir con tus gustos pero te pasas de prepotente, de soberbio. Cada cual tiene su propio criterio y todos son igual de respetables.
ResponderEliminarSiento discernir. Hay cinéfilos-críticos seguidistas, bienquedistas, sin criterio ni personalidad propia, una gran mayoría, y otros muchos que en lugar de evolucionar, de depurar su criterio con los años, involucionan, por pereza inercia o dejadez intelectual, o directamente tienen los mismos gustos y películas favoritas que cuando tenían 15 añitos. El cine ha degenerado irremisiblemente porque gran parte de los espectadores también lo han hecho (la crítica alimenticia de estrenos es la principal culpable), son tal para cual, separados al nacer. Por poner un ejemplo, ahora estoy con la antolejía del cine italiano, y muchos cinéfilos-críticos consideran que la más que mediocre “C´è ancora domani” (2023) es una obra maestra absoluta, lo que supone devaluar, degradar, conscientemente el cine italiano, poner el listón del nuevo milenio en el suelo, más o menos lo mismo que se ha hecho en España con la infumable “Alcarrás” (2022). Al 90% de los cinéfilos-críticos-programadores españoles habría que fusilarlos al amanecer, es un decir, mejor sacarles los ojos.
ResponderEliminar